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Pediatría del Siglo XXI



Los avances de la pediatría en el siglo XX han permitido mejorar los índices de desnutrición, mortalidad infantil y secuelas por enfermedades graves de la infancia. Sin embargo, la pediatría está muy al debe, desde mi punto de vista, en su responsabilidad en las enfermedades crónicas del adulto y de salud mental. En otras palabras, en la construcción de una sociedad más feliz.

Hoy en día, la(el) pediatra debe cumplir un rol central en la orientación de la familia para generar interacciones sanas con sus menores. Desde la vida intrauterina hasta los 18 años, cada etapa, considera eventos únicos e irrepetibles del neurodesarrollo que hoy sabemos constituyen una oportunidad única para mejorar significativamente la calidad de vida en el adulto.

En dicho contexto, el desarrollo socioemocional del niño(a) sano es central e incluye habilidades para expresar y manejar las emociones positivas y negativas, desarrollar las relaciones interpersonales, así como explorar y aprender del entorno.

Por otro lado, la detección precoz de áreas menos desarrolladas (cognitivas, conductuales, sensoriales o emocionales) en el perfil de cada niño(a) o factores de riesgo, permite intervenir en equipo, junto a la familia y el ambiente escolar, aprovechando la neuroplasticidad de la infancia, de modo de optimizar el desarrollo integral, puesto que las distintas áreas del desarrollo están estrechamente interconectadas y cada dominio se relaciona con la expresión de los demás.

Familias, las invito a trabajar en conjunto en este desafío de construir una sociedad feliz desde nuestros hijos(as). Un abrazo. LM


 
 
 

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